El consumo de potenciadores sexuales entre jóvenes ha registrado un aumento significativo en los últimos años, impulsado principalmente por el miedo al fracaso en el desempeño íntimo y por experiencias previas consideradas “fallidas”. Así lo advierten especialistas, quienes señalan que esta tendencia es cada vez más frecuente entre personas de entre 18 y 30 años.
Al consultar en varias farmacias, los administradores coinciden que algunos usuarios adquieren estos productos de forma recurrente, incluso en cantidades que pueden alcanzar entre 10 y 15 cajas al mes. La frecuencia de uso también preocupa: hay casos en los que se consumen cada dos días o semanalmente, lo que evidencia un patrón constante, especialmente en personas de entre 25 y 30 años.

El urólogo Carlos Trujillo explica que, además del temor al desempeño sexual, detrás de este fenómeno existen estereotipos y expectativas poco realistas. “Se ha instalado la idea de que las relaciones deben durar 20 o 30 minutos, como en las películas, o que se deben mantener múltiples encuentros en poco tiempo. Sin embargo, la respuesta fisiológica del cuerpo no funciona de esa manera”, señala el especialista.
Otro factor que influye en este comportamiento es el contexto social en el que se consumen estos medicamentos. Según expertos, su uso es común en ambientes de fiesta o encuentros ocasionales, donde algunos jóvenes, ante la presión de “no fallar”, recurren a estos productos como una especie de respaldo. Esta práctica puede derivar en una dependencia psicológica: la creencia de que sin el medicamento no podrán tener un buen desempeño.
“Más allá de que estas sustancias no generan dependencia física en la mayoría de los casos, sí pueden crear una dependencia mental importante”, advierte Trujillo. Esto lleva a que el usuario sienta la necesidad de consumirlas antes de cada encuentro, incluso sin una indicación médica.
Especialistas también alertan sobre el uso excesivo y la mezcla de estos medicamentos sin supervisión profesional, lo que podría acarrear riesgos para la salud. Por ello, recomiendan acudir a consulta médica ante cualquier dificultad y promover una educación sexual basada en información realista, que ayude a desmontar mitos y reducir la presión sobre el rendimiento.
