Hace más de tres décadas, Ever Rafael González hace parte del día a día en Sampués. Con su tradicional pregón, “¡los buñuelos de queso!”, se ha ganado el reconocimiento de varias generaciones que han crecido comprando sus productos.
La historia de este vendedor comenzó en Sincelejo, donde tiene su fábrica de buñuelos y deditos. Sin embargo, gracias a la sugerencia —y la insistencia— de un cuñado, decidió apostarle a Sampués como un nuevo mercado.
Desde entonces, no ha dejado de llegar. A diario recorre las calles del municipio ofreciendo deditos y buñuelos, en una rutina que ya hace parte del paisaje cotidiano.
Con el paso de los años, su clientela ha pasado de padres a hijos. Son muchas las familias que hoy siguen comprando sus productos, manteniendo una tradición que ha logrado sostenerse en el tiempo.
Sin necesidad de un local fijo, Ever ha construido su negocio caminando el pueblo, consolidándose como uno de esos oficios que aún conservan el valor de lo cercano y lo tradicional.
